Las líneas en la Palabra de Dios

Consideramos que en la Biblia hay tres líneas de la Verdad, que corren simultáneamente a lo largo de la revelación divina en las Escrituras: La línea central, que es “el tronco”, la línea de los puntos suplementarios y la línea de “las hojas y las ramas”. La ilustración del árbol es muy útil pues nos sirve de guía práctica con respecto a las tres líneas. Hemos orado mucho estos puntos presentados y hemos disfrutados al Señor en ellos. Hemos sido cargados con respecto a nuestra interpretación de la Palabra y nuestra visión ha sido enriquecida, pues hemos sido expuestos en nuestra carencias, en nuestros conceptos y nuestras opiniones. ¡Cuánto necesitamos de la luz de Dios cada día para ver! No necesitamos tanto acumular conocimiento ni pasar mucho tiempo en debates sobre asuntos doctrinales en la Palabra, ni defender mucho aquellos puntos que preferimos frente a los santos, sino abrirnos al Señor en Su Palabra para tener revelación y llegar a tener una visión que nos guíe, nos sustente y nos guarde en Cristo para servirle al Dios Triuno. Podemos orar:
«Señor, gracias que abres Tu Palabra a nosotros. Gracias que nos expones en Tu luz para continuar siendo transformados contigo y conformados a Tu imagen. Gracias que hoy Te intensificas para llevar adelante Tu propósito en un medio difícil. No queremos centrarnos en nuestros conocimientos que sabemos que envejecen. Llénanos para ser vivientes cada día. Pon en nosotros necesidad de Ti. Queremos gustar de Ti y ser llenos de Ti para permanecer en Ti. No queremos encontrarnos en Tu contra por causa de nuestra vejez y ceguera. Ten misericordia de nosotros. Gracias que hoy nos hablas y nos equilibras. Gracias que hoy nos redarguyes y nos instruyes en justicia. Gracias por Tu Palabra que Te revela. Sigue impartiéndote en nosotros. Queremos que hoy sea nuestro día uno. Amén«
En un árbol el tronco es el sostén de la estructura y el canal central de suministro. Es el único elemento que está directamente conectado a la tierra y las raíces, de donde el árbol toma lo que necesita para vivir. La línea central es “el tronco” de la revelación de Dios, el centro y el corazón de la revelación bíblica. La línea central debe ser siempre nuestro énfasis y está compuesta por la revelación con respecto a la Palabra de Dios (Jn 1:1; 1Jn 1.1), el Dios Triuno (Mt 28:19; 1Co 13:14), la economía de Dios (1Ti 1:4; Ef 1:10; 3:9), el Cristo todo-inclusivo (Jn 1:1,14; 1Co 15:45; 2Co 3:17-18), el Espíritu vivificante (Hch 16:7; Ro 8:9-11; Fil 1:19; Ef 4:4; 1Co 12:13), el Cuerpo de Cristo y la Nueva Jerusalén (Ap 21:2). Nuestro equilibrio, la experiencia que tengamos del Señor y el tipo de frutos que llevemos DEPENDERÁ de la manera en que veamos, tomemos y recibamos Su hablar, Su Palabra, hoy; de la forma en que tratemos esta línea central en nuestra enseñanza y al recibir a los creyentes, y del grado de nuestra apertura al Señor para que Él siga impartiendo en nosotros todo lo que Él es y todo cuanto ha logrado.
En el árbol, tenemos unas ramas principales, que están directamente conectadas al tronco, que son generalmente muy gruesas. Éstas pueden ilustrar y representar la línea de los puntos suplementarios que comprende toda la profecía en cuanto a Cristo, los tipos antiguotestamentarios, la iglesia y el reino, con todos los elementos incluidos. Estas ramas primarias o sub-troncos son tan gruesos y resistentes que si las miramos sin tener en cuenta el panorama completo del árbol, pudiéramos confundirlas con el tronco, pero no, ellas no son el tronco, así que debemos tener cuidado de diferenciarlas bien. Por muy fuertes y resistentes que estas ramas gruesas sean no pueden sustituir al tronco. De hecho son el apoyo, la manifestación, la extensión, el resultado y el complemento del tronco. Ellas tienen su función y su posición específicas en el árbol. ¡No son intercambiables con el tronco, así que tampoco lo son las líneas principales y la de los puntos suplementarios en nuestra interpretación y visión de la revelación divina!
Por último, en el árbol siempre veremos ramas más pequeñas que sostienen porciones pequeñas del árbol, con sus respectivas hojas. Estas corresponden a la tercera línea de la verdad en la Biblia, que son todas las enseñanzas y doctrinas para llevar a cabo los asuntos prácticos, como la manera ordenada por Dios, la Mesa del Señor, la administración de la iglesia, el lavamiento de los pies, el velo de la mujer por causa de la autoridad, guardar ciertos días, el bautismo, entre otros.
La línea de las “hojas y ramas” son manifestaciones de la naturaleza orgánica de las otras líneas. Sólo existen por causa de / sostenidos por el tronco y los puntos suplementarios, y como expresiones de éstos. Hay tres puntos que nos han impresionado mucho en relación con las revelaciones menores en la Biblia y son:
1- “Debemos usar estos asuntos, sin ser distraídos por ellos”. 2- “Tenemos que aprender cómo aplicar estos asuntos…” para, y sólo para que avancemos en cuanto a la línea central, 3- “pero jamás debemos permitir que ellos se conviertan en nuestra línea central”. Cualquier árbol que quiera invertir o pervertir el orden natural del tronco, las ramas principales de ayuda-sostén del tronco y las ramas pequeñas con sus hojas, no podrá sostenerse, alimentarse ni sobrevivir. Nosotros como creyentes tampoco podremos seguir adelante y ser verdaderamente uno con Dios si pervertimos la revelación bíblica, que es la manera de Dios. Tomar algunos de las enseñanzas menores y convertirlas en mayores en base a nuestra preferencia es solamente la manera del hombre.
«Señor, guárdanos hoy. Quita los velos de nuestras opiniones e inclinaciones naturales, de nuestras revelaciones pasadas y de nuestros logros. Quita los velos de nuestro saber y de nuestro entender la Palabra. Estamos tan agradecidos por Tu Persona y Tu obra en nosotros. Con gran humildad y necesidad nos acercamos a Ti una vez más. Venimos a por más. Nos volvemos a Ti para ser llenos de Ti y rebozar contigo. Gracias por Tu hablar puro y actual. Aléjanos de las tentaciones de ser individuales y de hacer sólo lo que queremos. Te lo entregamos todo y confiamos en Ti. Amén«

Ref: «Los diez «unos» extremadamente cruciales para edificación del Cuerpo de Cristo»

Cristo es la Palabra de vida: ¡Él nos dio a conocer el Dios misterioso y nos trajo la vida divina!

Esta semana estamos disfrutando uno de los puntos de la línea central de la Biblia, la Palabra de Dios, sin embargo, lo más interesante de esto es que la Palabra de Dios nos es “algo en sí mismo”, lo que es verdaderamente principal aquí es que Cristo ES la Palabra de Dios. Nosotros no venimos a la Palabra de Dios independientemente de Cristo. En realidad, nuestro propósito al venir a la Palabra no es ver o ganar algo aparte de Cristo, sino obtener a Cristo mismo. “En la economía de Dios Cristo es el centro, el Cuerpo es la línea y la Nueva Jerusalén es la meta“. Cristo es todo en la economía de Dios y para Dios, Cristo es el reemplazo universal de todo y todos. Además, la Palabra de Dios es para que crezcamos en vida para la edificación del Cuerpo. La Palabra de Dios es para la edificación del Cuerpo de Cristo: Somos regenerados, alimentados, transformados, nutridos e incluso glorificados por la Palabra de Dios para que lleguemos a ser materiales útiles para la edificación del Cuerpo de Cristo. La meta de la Palabra de Dios es preparar y producir la Nueva Jerusalén. Esta es la meta de la economía eterna de Dios. Esta es la Línea Central de la Revelación Divina – Cristo el centro, el Cuerpo la línea y la Nueva Jerusalén la meta… Leer artículo completo
 

¡Cristo como la Palabra encarnada de Dios explicó plenamente a Dios, definió a Dios y expresó a Dios!

Cristo es la Palabra de Dios y el hablar de Dios. La Palabra se encarnó para ser un hombre. ¡Esto significa que el hablar de Dios estaba en un hombre! Dios fue expresado, explicado, definido y hecho real para el hombre mediante el Señor Jesucristo. El hombre Jesús es la Palabra de Dios, el hablar de Dios. ¡El expresó a Dios mediante Su vida, Su obra, Su hablar y todo lo que era y hacía! Dios mismo era Su hablar, mediante palabras y obras. Cristo expresó a Dios y habló Dios mediante palabras y acciones. Algunas veces habló con palabras y expresó, definió y explicó a Dios. En otras ocasiones habló con Sus acciones, Sus hechos y Sus logros. ¡Dios mismo como la Palabra de Dios, como Dios expresado y definido estaba en un “tabernáculo humano” viviendo entre los hombres! “La Palabra se hizo carne y tabernaculizó entre nosotros” (Juan 1:14) para expresar a Dios, explicar a Dios y aún definir a Dios de muchas maneras prácticas
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¡Cuando recibimos la Palabra de Dios, Cristo como vida es la luz que brilla dentro de nosotros!

En el comienzo de todo, en la eternidad pasada, antes que el tiempo existiera, estaba la Palabra. “En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios” (Jn 1:1). Cristo es la Palabra de Dios como la definición, la explicación y la expresión de Dios. La Palabra es Dios definido, explicado y expresado. Dios es misterioso (nadie lo había visto o conocido) pero Él fue explicado, mostrado, definido y expresado en Su Palabra, que es Cristo mismo. Alabamos al señor porque Dios ya no está escondido. ¡Podemos leer Su Palabra ejercitando nuestro espíritu y podemos ver a Dios expresado, definido, accesible y explicado en Su Palabra! ¡Como definición, expresión y explicación de Dios, la Palabra de Dios es eterna, existente en Sí misma y no tiene comienzo o final! Cristo como el segundo de la Trinidad es la Palabra de Dios, una Persona viviente. Él expresa a Dios, define a Dios y explica a Dios a nosotros. Cuando estaba en la tierra, Él como la Palabra fue tabernáculo entre nosotros (en el griego “tabernáculo” es un verbo en este versículo, no un sustantivo, por eso Él “tabernaculizó” estando entre nosotros) (Jn 1.14) lleno de gracia y de realidad. ¡Él no estaba separado de Dios, sino que, como la Palabra de Dios, Cristo era uno con Dios y lo expresó, lo definió y lo explicó de una manera completa y perfecta! ¡Qué maravilloso lo que Cristo como la Palabra de Dios es para nosotros! Además, tal como vemos en Jn 1:4En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Cristo como la Palabra de Dios está lleno de la vida divina. Él es la vida (Jn 11:2514:6) y Él vino para que nosotros tuviéramos vida y vida en abundancia (Jn 10:10). ¿Donde se encuentra esté Cristo hoy para que nosotros tengamos vida?…

La línea central de la Biblia: ¡El único Cuerpo de Cristo, el organismo del Dios Triuno!

¡Alabado sea el Señor por Su revelación divina en la Biblia! En la Biblia hay muchas cosas, pero hay una LÍNEA CENTRAL, una revelación central. Esto es algo tan básico e importante que todos los creyentes están de acuerdo con ello. ¡En nuestra vida y nuestro servicio necesitamos estar enfocados no en las “hojas” ni en las “ramas” de la economía de Dios, sino en el “tronco”, la línea central de la revelación divina! Asuntos como el lavamiento de pies, el cubrirse la cabeza, la manera en que las personas deben ser bautizadas, el rapto e inclusive prácticas como invocar el nombre del Señor, orar la Palabra, tener reuniones apropiadas en las que todos los miembros funcionan, etc, ¡NO son la línea central de la revelación en la Biblia!
Necesitamos centrarnos en la Palabra de Diosel Dios Triunola economía de Diosel Cristo todo-inclusivoel Espíritu vivificanteel Cuerpo de Cristo y la Nueva Jerusalén. ¡Estamos SEGUROS cuando hacemos esto! ¡Definitivamente edificamos el Cuerpo de Cristo y edificamos a los creyentes cuando hacemos estas cosas y los santos son constituidos con estas verdades!  ¿Qué es EL CUERPO DE CRISTO? ES el Dios Triuno – Él es todas las cosas, la realidad de todas las cosas positivas en el universo, pero Él necesita un organismo, “un contenedor orgánico”, en el cual Su vida pueda ser contenida y a través del cual pueda ser expresada. ¡El único Cuerpo de Cristo es la constitución de la divinidad del Dios Triuno procesado y consumado con la humanidad de todo Su pueblo redimido, regenerado y transformado!… Leer artículo completo en «Un Dios-hombre es un cristiano normal«

La economía de Dios es hacer al hombre igual que Él en vida y naturaleza pero no en la Deidad

El Dios Triuno tiene un deseo en Su corazón (ver Ef 1:5,9) y para cumplir el deseo de Su corazón Dios estableció una economía (Ef 1:10; 3:9), la economía eterna de Dios. Cada día se escribe y se habla mucho sobre la economía humana, que está colapsando aún cuando muchos luchan por levantarla, pero ¿quién se ocupa de la economía de Dios? El Dios que hizo todas las cosas en el cual todas las cosas subsisten, Aquel que es la fuente de la vida y que está sobre todos, por todos y en todos – ¡Él tiene una economía! ¡Si Dios tiene una economía entonces el hombre debe estar en ella! El deseo del corazón de Dios se relaciona con el hombre y está centrado en el hombre, ya que él es la pieza maestra de Su creación. Me encanta la siguiente definición concisa y apropiada de la economía de Dios, aunque es muy simple…

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Read this portion also in English via, God’s economy is to make man the same as He is in life and in nature but not in the Godhead

La espada del Espíritu, EL CUAL es la Palabra de Dios

 
 
¡Señor, una vez más venimos a Ti! ¡Oh, Señor Jesús! ¡Llénanos contigo! ¡Te amamos! ¡Te necesitamos! ¡Eres tan rico y disfrutable! ¡Sé real para nosotros en este momento! ¡Vivimos tan lejos de Ti, independientes y llenos de satisfacciones propias! ¡Danos un nuevo comienzo hoy! ¡Gracias Señor que eres accesible y eres eficaz! ¡Gracias que eres nuestro todo! ¡Todo te lo entregamos ahora! ¡Te entregamos ahora mismo aún nuestras cosas buenas, aún las revelaciones y la luz que tenemos en la Palabra! ¡Te entregamos nuestra elocuencia y nuestro completo entendimiento para ser llenos de Ti, puramente contigo! ¡Sálvanos de ser independientes de Ti aún en las cosas consideradas buenas! ¡Amén!
Hoy seguimos adelante, compartiendo nuestro disfrute en Efesios 6:17-18, que iniciamos en el artículo El Yelmo de la Salvación y la Espada del EspírituEs crucial que veamos que la frase “el cual” (aquí en masculino) se refiere o concuerda con “Espíritu” y no con “espada”. En algunas versiones en español se usa el neutro «que», el cual es correcto y aceptable pero no tan preciso y que genera el riesgo de confundirnos en cuanto a la concordancia adecuada: Palabra que es Espíritu o palabra que es (directamente) espada. Así que ¿qué nos dice en realidad el apóstol acerca de la Palabra de Dios? ¡Nos dice que la Palabra de Dios es el Espíritu! ¿Cuál es la verdadera conexión de «el cual»? Pues, con Espíritu y no directamente con «espada».

La Palabra de Dios es ciertamente la espada que derrota a Satanás, pero lo es solamente cuando la tomamos, es decir, cuando la recibimos como el Espíritu en nuestro espíritu. Vayamos otra vez a la porción en las Escrituras: “y la espada del Espíritu, el cual es la palabra de Dios.” La frase “el cual” que introduce “la palabra de Dios”, es masculina. Esta frase no es femenina, como “espada” (sustantivo femenino en español). “El cual” modifica a Espíritu y concuerda con “Espíritu”, de ninguna manera con «espada». La Palabra de Dios como el Espíritu es la espada que vence al enemigo. Cuando la Palabra no es el Espíritu en nuestra experiencia y solamente es letra, entonces no es la espada que presenta y describe Pablo en Efesios 6:17.

La espada del Espíritu es el Espíritu como espada para realizar una acción activa, un ataque para obtener la victoria. La Palabra de Dios en Efesios 6:17 es la espada porque es Espíritu. Necesitamos ver que toda la Palabra de Dios es Espíritu; no es un espíritu; no se comporta como el Espíritu o pudiera ser de algún modo el Espíritu… ¡no! La Palabra de Dios es Espíritu. ¡Aleluya! 

¡Hay tanta luz y revelación en esta porción! ¡Qué bueno que tal cosa está revelada en las Escrituras! ¡Tantas veces yo había expresado que la Palabra es la espada, pero hasta estos días mi afirmación era principalmente doctrinal. Había muy poca realidad en ella. Orando estos versículos he visto la naturaleza de la espada: ¡Espíritu! Pablo podía haber expresado simplemente que la Palabra (como texto, como simple letra) es la espada, ¡pero no lo escribió de este modo! Él dijo “la espada del Espíritu” y luego dijo que ese Espíritu es la palabra de Dios. ¡Así y no de manera diferente! Lo que media en la revelación bíblica pura entre “espada” y “palabra” es “Espíritu”. Hemos de recibir y seguir la Palabra de Dios, la revelación divina tal como Dios la expresa. ¡Amén!

¡Señor, nos abrimos a Ti una vez más! ¡Gracias que Tu Palabra es espiritual, y aún más, es Espíritu! ¡Gracias que esta espada está llena de la realidad divina, la sustancia divina! ¡Gracias Señor por Tu revelación maravillosa! ¡Queremos tener luz en Tu Palabra para ser uno contigo y seguirte mediante una visión actual y sólida! ¡Gracias por abrirnos tu Palabra en el ministerio! ¡Amén!

No son los argumentos en la palabra que podemos leer y comprender sólo con nuestra mente, ni son los meros pensamientos los que constituyen la espada. El Espíritu constituye la espada. Los pensamientos y afirmaciones por sí mismas no podrían derrotar a Satanás. Sólo podrá ser derrotado Satanás cuando la Palabra de Dios es real para nosotros, está constituida, labrada en nosotros y cuando la única realidad de la Palabra es el Espíritu para nosotros en nuestra experiencia. Aún compartiendo esta pequeña revelación, invoco el nombre del Señor y siento un gran fluir y me siento repleto del Señor. ¡Hay tanta luz en la Palabra, tanta luz en Efesios y tanta luz en Efesios 6:17-18! ¡Si todos tomáramos un tiempo y leyéramos con oración esta porción, ejercitando nuestro espíritu y abriéndonos al Señor para que Él nos inunde y rebozar de Él…! ¡Sería maravilloso!

¡La Palabra de Dios es el Espíritu como espada! En todas las Escrituras no existe tal cosa como la letra como espada, al menos no de manera positiva. Si la Palabra es espada para nosotros siendo sólo letra, sólo conocimiento y sólo doctrinas, que hemos entendido mentalmente, sin acudir a Dios en la Palabra y sin ejercitar nuestro espíritu, entonces esa espada en nuestras manos sólo servirá para matarnos a nosotros mismos. No será el enemigo de Dios la víctima, sino los santos, el fluir de Dios, el disfrute de Dios, la edificación del Cuerpo, la preeminencia de Cristo, la compenetración y la economía de Dios.

Sólo la vida de Dios lleva adelante el propósito de Dios y es verdaderamente uno con Dios, pues es Dios, y aparta, aleja, derrota y prevalece sobre el enemigo. Cualquier espada que no esté relacionada con la Palabra tomada, recibida y experimentada como el Espíritu, no tendrá como contendiente y enemigo a Satanás, sino a los amados santos y al Señor. En este caso llegaremos a ser los que, en base a nuestras opiniones y conceptos, enterramos la espada en nuestros hermanos y hermanas. La espada como Espíritu, que es la Palabra de Dios es para ser llenos de Cristo y así seremos verdaderamente uno, no sólo en nuestros espíritus sino en nuestras almas, para la edificación orgánica del Cuerpo de Cristo como morada de Dios, mutua habitación de Dios y los santos, Cuerpo y Novia de Cristo, que llegará a ser finalmente la Nueva Jerusalén en los cielos Nuevos y la tierra nueva por la eternidad.

 
Ref:
Estudio-vida de Efesios y La experiencia de la vida.

La Línea Central de la Biblia: ¡El Dios Triuno! ¡Nuestro Dios es Uno y aún así es Tres, Él es Triuno!

  • Nuestro Dios existe por Sí mismo y por siempre (Ex 3:14). Él es el gran YO SOY, el verbo SER. ¡Él no necesita que nada ni nadie lo sostenga, que lo apoye o lo ayude en Su existencia! ¡Dios simplemente ES!
  • Nuestro Dios ES UNO por la eternidad. Nuestro Dios es UNO eternamente, para siempre (1Co 8:4Is 45:5Sal 86:10). Sólo hay UN Dios. ¡No hay tres dioses o más, sólo Uno! El primer atributo de Dios es la unicidad. ¡Ser un Dios!
  • Nuestro Dios es tres por la eternidad. Tres. El Padre, el Hijo y el Espíritu. ¡Nuestro Dios es Triuno! El Padre es eterno (Is 9:6), el Hijo es eterno (He 1:27:3) y el Espíritu es eterno (He 9:14). Nuestro Dios es uno con el aspecto (hipóstasis) de tres. ¡El Dios Triuno, uno y tres!
  • Los tres en la Deidad coexisten (existen simultáneamente). El Padre, el Hijo y el Espíritu no son tres modos o etapas de Dios, sino que los tres coexisten, es decir, existen al mismo tiempo (Jn 14:16-17Ef 3:14-172Co 13:14). Donde está el Padre, allí está el Hijo y el Espíritu.
  • Los tres en la Deidad son coinherentes. ¡Ellos mora el uno en el otro! Este es un concepto difícil de dilucidar ya que los seres humanos podemos coexistir pero no somos coinherentes con nadie más. Sin embargo, en Jn 14:10-11 el Señor dice claramente: “¿No crees que yo soy (estoy) en el Padre, y el Padre en mí?… Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí… ”
  • Los tres en la Trinidad Divina son distinguibles pero no separables. ¡Sí, el Padre/el Hijo/el Espíritu tienen (cada uno) funciones específicas, pero cuando uno de ellos hace algo no lo hace en Sí mismo o por Sí mismo, sino CON los demás! ¡Esta es la belleza de esto: Los Tres en la Deidad pueden distinguirse pero no pueden separarse! ¡En Su coexistencia los tres de la Deidad son distintos, pero Su coinherencia muestra que son Uno! ¡Distinguibles pero inseparables!
¿Por qué Dios es tres y uno? La razón para ser triuno es para poder impartirse en nosotros para ser nuestra vida y nuestro todo. Desde nuestra perspectiva Su triunidad es para que lo tomemos, lo experimentemos, lo disfrutemos, no para comprenderlo con nuestra mente… Leer artículo completo.

¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad y es como perseguir al viento si no somos llenos de Dios, como nuestro contenido!

¡Cuando oramos con la Palabra de Dios, la luz resplandece! La Biblia dice con toda claridad que “toda la Escritura es inspirada por el aliento de Dios”… (2Tim 3:16) –y esto significa que todas las palabras que están en la Biblia son el aliento de Dios que pueden convertirse en vida para nosotros cuando la interiorizamos apropiadamente, es decir, cuando las tomamos (leemos) “con toda oración y petición en el espíritu (Ef 6:17-18). Esta mañana en mi tiempo de oración y lectura para ser avivado, encontré algunos versículo “inusuales” que exponen (descubren, desvelan) la realidad de la vida humana “bajo el sol”, sin Dios (Sal 90:10):… Leer artículo completo.

¡La era del jubileo es la era del éxtasis – llegamos a la exultación máxima al disfrutar al Señor!

¡Dios quiere ser el placer del hombre, aquello que el hombre posee y la herencia del hombre – por ello se presentó al hombre en el principio como el árbol de la vida! ¡Al haber perdido el hombre su herencia (Dios mismo) y a su familia (el Dios Triuno y la familia de Dios), el hombre necesita ser recobrado, restaurado y traído de vuelta a su posesión, su herencia! En el Antiguo Testamento vemos que en el pueblo de Dios algunos a veces tenían que vender cuanto poseían y hasta toda la tierra para poder sobrevivir (por diferentes razones). De igual modo, otros se veían forzados por las circunstancias a venderse como esclavos para tener algo que comer y techo sobre la cabeza. Según el tipo mostrado en Lev 25 vemos que el jubileo tiene dos bendiciones principales…. Leer Artículo completo

El Yelmo de la Salvación y la Espada del Espíritu

 
 
¡Oh, Señor, danos luz en esta mañana! ¡Te amamos! ¡Eres nuestra necesidad! ¡Acudimos a Ti con urgencia! ¡Queremos experimentarte! ¡Perdónanos, límpianos con tu sangre, purifícanos y lávanos! ¡Quita todo estorbo, todo lo que se oponga entre nosotros y Tú para recibir Tu Palabra! Esta mañana he estado leyendo Efesios 6:17-18, con mucho detenimiento y oración: 
Y recibid el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, el cual es la palabra de Dios; con toda oración y petición orando en todo tiempo en el espíritu, y para ello velando con toda perseverancia y petición por todos los santos.” 
El hermano Pablo usa términos como coraza, calzado, ceñidos los lomos, escudo y dardos (versículos 14-16), yelmo y espada como descripción. Es importante notar dos cosas en relación con el hermano Pablo: Él tenía carga y urgencia; su hablar trasmite cierto tipo de emergencia y de ahí podemos percibir la importancia que el apóstol le daba a la experiencia práctica y real, y la comprensión espiritual y profunda de los creyentes sobre los asuntos mencionados. Además, él no está haciendo un planteamiento teórico de la Palabra, sino una descripción sobre la base de su experiencia como creyente. Su hablar aquí es muy orgánico, lleno de imágenes, ilustraciones y ejemplos. Sólo podemos describir aquello que vemos claramente. Él estaba abierto al Señor y recibía la impartición de Cristo, Quien es el Dios Triuno como el Espíritu. Todo lo que Dios es, todo lo que Dios hace y todo lo que Dios quiere se impartía en Pablo y él lo recibía de la manera apropiada. Él no sólo tenía revelación sino mucha luz. Podemos decir que él tenía una visión madura y completa de la economía de Dios. Es un modelo práctico para todos nosotros.
Pablo sabía describir perfectamente asuntos como la verdad, la justicia y el evangelio desde la perspectiva del disfrute del creyente porque él era un cristiano que estaba lleno de realidad. Él había experimentado al Cristo todo-inclusivo y maravilloso como todos estos asuntos: La salvación práctica y real; la Palabra de Dios como la espada que vence; la justicia como la coraza que protege, la fe como el escudo que nos mantiene alejados del ataque del maligno y la presteza para predicar el evangelio de la paz. Todo esto era real para él y pudo compartirlo descriptivamente con nosotros, como un verdadero testigo.
En el versículo 17 nos habla del “yelmo de la salvación”. Aquí se refiere a la salvación como un yelmo. El yelmo es un objeto que se usaba como protección de la cabeza. La salvación como yelmo es para “proteger nuestra mente, nuestro intelecto contra los pensamientos negativos inyectados por el maligno”. Cuando Satanás insufla preocupaciones, ansiedades y otros pensamientos debilitantes, necesitamos tomar, es decir, experimentar al Cristo salvador como nuestra salvación directamente contra todo esto en nuestra vida diaria (Jn 16:33).
Luego tenemos “la espada del Espíritu”. La espada es el único de todos los elementos de la armadura mencionados que tiene carácter ofensivo, es decir, que sirve para atacar al enemigo. Es maravillosa la manera en que Pablo habla de la salvación como “el yelmo de la salvación”, y de la Palabra de Dios como la “espada del Espíritu”. 
El yelmo de la salvación es la salvación como yelmo, y la espada del Espíritu es la Palabra de Dios recibida y experimentada (con oración) porque la Palabra es el Espíritu, por ello hemos de recibirla con nuestro espíritu. La salvación experimentada es como un yelmo pues protege nuestra mente de todo aquello negativo que el enemigo nos inserta para debilitarnos y alejarnos del Señor como nuestro centro y nuestra realidad, y la espada con que nos oponemos y vencemos a Satanás es la palabra de Dios experimentada como el Espíritu. Continuará en el próximo artículo.
Disfrute de los versículos mencionados en el Nuevo Testamento versión recobro con las notas correspondientes y el Estudio-vida de Efesios, Living Stream Ministry.

Sobre el Cuerpo de Cristo

Esta mañana he estado repasando otra vez el día 4 de la semana 1 de la Palabra Santa para el avivamiento matutino «El hablar de Dios» y algunos de los libros de referencia. He disfrutado mucho este día. ¡He sido lleno del Señor, tan dulce, tan claro, tan rico, tan disfrutable! He orado el punto principal del día y se ha hecho la luz. El Hijo hoy no es ya un individuo, sino un hombre corporativo, el Cuerpo de Cristo. Podemos declararlo a otros, hablarlo a nuestros amigos y familiares, gozarlo en la oración y al orar-leer la Palabra para que la luz sea aún más intensa y nuestra visión más sólida.
El Cuerpo de Cristo ha sido nuevo y muy refrescante para mí hoy. He pasado tiempo leyendo-orando los puntos principales junto con los versículos de la Palabra. Disfruté mucho a  Cristo como la Persona corporativa, Quien es el Cuerpo de Cristo. Lo he disfrutado como Aquel que es la Palabra de Dios y que puede hablar en / por nosotros al ser miembros de Él y ser uno con Él; he disfrutado   que hablamos el hablar de Dios en el Hijo cuando estamos en el Hijo y somos parte del Hijo, y que  el hablar de Dios en nosotros llega a ser nuestro propio hablar para que impartamos Dios a otros para la edificación del Cuerpo, que es la propagación de Dios y el aumento de Cristo. ¡Esto es estupendo!

Según nuestro concepto humano Cristo es diferente del Cuerpo de Cristo. No obstante, tenemos este versículo en la Biblia, 1 Co 12:12 que dice que el Cuerpo es uno, con muchos miembros y «así también el Cristo». ¿Qué significa esto? De no estar este versículo en las Escrituras, todo fuera muy diferente. ¡Amo la Palabra de Dios! ¡Amo este versículo! ¡Amo la última parte de este versículo!

Aquí vemos al Cristo corporativo: Cristo la Cabeza y Cristo el Cuerpo. La última parte dice «así también el Cristo». Esta frase está llena de revelación y vida. Es tan rica y abundante. Tan reveladora y disfrutable. «…así también el Cristo». Aquí tenemos el Cuerpo que es uno; el Cuerpo que tiene muchos miembros; todos los miembros siendo efectivamente muchos constituyen un solo Cuerpo y finalmente «así también el Cristo». El Cuerpo es uno y así también Cristo es uno. El Cuerpo siendo uno tiene muchos miembros y así también Cristo, siendo uno tiene muchos miembros. Todos los miembros del Cuerpo, siendo muchos, somos un Cuerpo; así también todos los miembros del Cuerpo, siendo muchos, somos un Cristo. Somos muchos en el Cuerpo; así también somos muchos en Cristo. Somos miembros en el Cuerpo; así también somos miembros en Cristo. El Cuerpo es corporativo; así también Cristo es corporativo.

Es bastante simple comprender que el Cuerpo es una entidad corporativa, ¿pero Cristo…? Hay más luz en el versículo  13: «Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo Cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu«. Este versículo es maravilloso pues dice que estamos en el Espíritu y por ende hemos sido introducidos dentro del Cuerpo y que este Espíritu está dentro de nosotros. Hemos de leer la Palabra de Dios según la propia revelación de la Palabra de Dios, sin prejuicios, sin olvidar nuestro espíritu y sin interpretaciones privadas, pues tendriamos velos y no recibiríamos la revelación y el disfrute contenidos en la Palabra.

El Dios Triuno se encarnó en la Persona de Jesús, que vivió en la tierra como hombre genuino sin dejar de ser Dios y murió en la cruz para resucitar, llegando a ser el Espíritu vivificante que mora en nosotros y nos regenera, nos transforma, nos renueva, nos santifica y nos glorifica. ¡Aleluya!

¡Gracias, Señor por este proceso para alcanzarnos y llenarnos de Ti! ¡Gracias que tienes un plan único que nos incluye verdaderamente! ¡Gracias que hoy somos uno contigo en Tu vida y en tu naturaleza!

Una vez que el Espíritu está en nuestro espíritu, se mezcla con nosotros hasta llegar a ser un solo y mismo espíritu con nosotros (1Co 6:17). Cuando esto ocurre nacemos de nuevo. Nacemos como nuevas criaturas porque la vida de Dios, vida nueva y divina, nos es incorporada, agregada y llega a estar mezclada, compenetrada con nosotros. ¡Oh, Señor Jesús! Este nuevo nacimiento de ninguna manera tiene el propósito o la meta de que lleguemos a ser un producto individual sino un Cuerpo. La vida divina de ningún modo produce en nosotros resultados individuales sino corporativos.

La vida divina, en Su fluir único, produce el Cuerpo de Cristo que en Su consumación llega a ser la Nueva Jerusalén. Toda nuestra historia como cristianos tiene que ver con la edificación del Cuerpo, la edificación de Su morada, Su esposa, que es Cristo en nosotros, Cristo expandido, Cristo reproducido, Cristo extendido y ampliado. Así como Eva provino de Adán y por ello eran uno y enteramente compatibles, de la misma especie, así el Cuerpo de Cristo proviene de Cristo y es enteramente compatible con Él. ¡Alabamos al Señor! Hoy como miembros de Cristo, Quien es la Palabra de Dios, podemos hablar nosotros la Palabra de Dios. La Palabra de Dios llega a ser nuestra Palabra cuando disfrutamos al Señor, lo experimentamos, lo aplicamos y lo vivimos.

Hoy Cristo es la Cabeza del Cuerpo y el Cuerpo de la Cabeza. La Cabeza y el Cuerpo, el organismo del Dios Triuno. ¡Señor, abre nuestros ojos para que nos abramos a Ti! ¡Gracias por Tu maravillosa economía! ¡Gracias por Tu plan que supera todas las cosas! ¡Gracias por Tu administración, que  consiste en Tu impartición en nosotros para hacernos Tú en vida y naturaleza! ¡Gracias porque hoy eres un Cristo extendido y ampliado para incluirnos! ¡Gracias porque hoy Te disfrutamos, Te experimentamos, Te tomamos como nuestro Todo y Te compartimos espontáneamente como nuestro hablar y nuestro brillo! ¡Amén!
Notas personales del avivamiento matutino «El hablar de Dios»

Orar-leer la Palabra de Dios

Orar es algo que todos los cristianos verdaderos hacen y conocen. Es usual y familiar para ellos. Por otro lado la Palabra de Dios es revelada por Dios mediante el Espíritu Santo a muchos hombres que escribieron (2Ti 3:16). En esto también estarían de acuerdo todos los cristianos verdaderos. Sin embargo, la oración y la Palabra como asuntos unidos no es algo tan conocido ni tan practicado por los cristianos. Aún así, muchos hombres y mujeres de Dios a lo largo de los años han testificado del beneficio cosechado al orar la Palabra. Mucha luz, nutrimento, revelación y fortaleza han tenido al recibir la Palabra con oración, al orar con la Palabra, y leer orando u orar leyendo. Muchos de estos hombres han descubierto el misterio y la clave de ser apropiadamente alimentados con la Palabra de Dios al orar con ella: El apóstol Pablo, Jean (Madame) Guyon, George Müller, Witness Lee… entre otros.

Usar la Biblia como el contenido de nuestra oración, petición y súplica al Señor es algo que decenas de miles de cristianos en la toda la tierra practican hoy y aún así ha sido una práctica relativamente olvidada desde los tiempos del apóstol Pablo y que está comenzado a ser descubierta y recuperada por muchos creyentes hoy como un tipo de oración genuina y aconsejable. No es conforme al pensamiento y lógica naturales pero es conforme al pensamiento de Dios.

La Biblia enseña de manera directa que la Palabra revelada y la oración pueden (y deben) ir juntas (ver Ef 6:17-18; Jn 15:7) y brinda ejemplos en el Antiguo Testamento de hombres de Dios que oraron con la Palabra de Dios. Al usar la Palabra de Dios la oración se fortalece, se centra y se eleva, además, al leer la Palabra de Dios con oración recibimos luz y somos alimentados espiritualmente con la Palabra, pues al orar la Palabra tocamos la esencia de la Palabra, que es Espíritu y vida (Jn 6:63). Este alimento llega a constituirse en nosotros. Esta constitución es Cristo mismo como la Palabra forjado en nosotros. Esta es la mejor manera para que crezcamos en vida (1P 2:2). En los próximos días estaremos compartiendo nuestro disfrute acerca de Orar-leer la Palabra de Dios.