El Yelmo de la Salvación y la Espada del Espíritu

 
 
¡Oh, Señor, danos luz en esta mañana! ¡Te amamos! ¡Eres nuestra necesidad! ¡Acudimos a Ti con urgencia! ¡Queremos experimentarte! ¡Perdónanos, límpianos con tu sangre, purifícanos y lávanos! ¡Quita todo estorbo, todo lo que se oponga entre nosotros y Tú para recibir Tu Palabra! Esta mañana he estado leyendo Efesios 6:17-18, con mucho detenimiento y oración: 
Y recibid el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, el cual es la palabra de Dios; con toda oración y petición orando en todo tiempo en el espíritu, y para ello velando con toda perseverancia y petición por todos los santos.” 
El hermano Pablo usa términos como coraza, calzado, ceñidos los lomos, escudo y dardos (versículos 14-16), yelmo y espada como descripción. Es importante notar dos cosas en relación con el hermano Pablo: Él tenía carga y urgencia; su hablar trasmite cierto tipo de emergencia y de ahí podemos percibir la importancia que el apóstol le daba a la experiencia práctica y real, y la comprensión espiritual y profunda de los creyentes sobre los asuntos mencionados. Además, él no está haciendo un planteamiento teórico de la Palabra, sino una descripción sobre la base de su experiencia como creyente. Su hablar aquí es muy orgánico, lleno de imágenes, ilustraciones y ejemplos. Sólo podemos describir aquello que vemos claramente. Él estaba abierto al Señor y recibía la impartición de Cristo, Quien es el Dios Triuno como el Espíritu. Todo lo que Dios es, todo lo que Dios hace y todo lo que Dios quiere se impartía en Pablo y él lo recibía de la manera apropiada. Él no sólo tenía revelación sino mucha luz. Podemos decir que él tenía una visión madura y completa de la economía de Dios. Es un modelo práctico para todos nosotros.
Pablo sabía describir perfectamente asuntos como la verdad, la justicia y el evangelio desde la perspectiva del disfrute del creyente porque él era un cristiano que estaba lleno de realidad. Él había experimentado al Cristo todo-inclusivo y maravilloso como todos estos asuntos: La salvación práctica y real; la Palabra de Dios como la espada que vence; la justicia como la coraza que protege, la fe como el escudo que nos mantiene alejados del ataque del maligno y la presteza para predicar el evangelio de la paz. Todo esto era real para él y pudo compartirlo descriptivamente con nosotros, como un verdadero testigo.
En el versículo 17 nos habla del “yelmo de la salvación”. Aquí se refiere a la salvación como un yelmo. El yelmo es un objeto que se usaba como protección de la cabeza. La salvación como yelmo es para “proteger nuestra mente, nuestro intelecto contra los pensamientos negativos inyectados por el maligno”. Cuando Satanás insufla preocupaciones, ansiedades y otros pensamientos debilitantes, necesitamos tomar, es decir, experimentar al Cristo salvador como nuestra salvación directamente contra todo esto en nuestra vida diaria (Jn 16:33).
Luego tenemos “la espada del Espíritu”. La espada es el único de todos los elementos de la armadura mencionados que tiene carácter ofensivo, es decir, que sirve para atacar al enemigo. Es maravillosa la manera en que Pablo habla de la salvación como “el yelmo de la salvación”, y de la Palabra de Dios como la “espada del Espíritu”. 
El yelmo de la salvación es la salvación como yelmo, y la espada del Espíritu es la Palabra de Dios recibida y experimentada (con oración) porque la Palabra es el Espíritu, por ello hemos de recibirla con nuestro espíritu. La salvación experimentada es como un yelmo pues protege nuestra mente de todo aquello negativo que el enemigo nos inserta para debilitarnos y alejarnos del Señor como nuestro centro y nuestra realidad, y la espada con que nos oponemos y vencemos a Satanás es la palabra de Dios experimentada como el Espíritu. Continuará en el próximo artículo.
Disfrute de los versículos mencionados en el Nuevo Testamento versión recobro con las notas correspondientes y el Estudio-vida de Efesios, Living Stream Ministry.

4 comentarios en “El Yelmo de la Salvación y la Espada del Espíritu

  1. Casi todas las armas nombradas en Efesios son defensivas: aún la espada, puede ser usada tanto para la defensiva como para la ofensiva. La diferencia entre la guerra defensiva y la ofensiva es que en la guerra defensiva ya domino el terreno, mientras en la ofensiva no lo tengo y me esfuerzo por conquistarlo. El Señor luchó con Satanás a fin de obtener la victoria. Mediante la Cruz llevó la guerra hasta los umbrales del infierno mismo, a fin de llevar cautiva la cautividad. Hoy nosotros batallamos solamente por mantener y consolidar la victoria que el Señor ha ganado. Nosotros no tenemos que luchar para obtener el terreno. Sólo tenemos que luchar por conservarlo. (Sentaos, andad, estar firmes. Watchaman Nee).

  2. Amén, hermano ¡qué importante una buena espada para ganar la batalla! Yo he sido muy impresionado en estos últimos días por este asunto. Nunca había visto que la tal espada es la Palabra de Dios, pero no en letra, sino en Espíritu. Cuando la Palabra está disfrutada y constituida en nosotros, como realidad entonces esa es nuestra espada. ¡Es maravilloso! Gracias por tu compartir, santo.

  3. La Palabra sólo está constituida en nosotros cuando es realidad en nosotros y no cuando es mero conocimiento. Cualquiera puede citar la Palabra, sólo al vivir la Palabra y que ella sea nuestra verdad, nuestra realidad y nuestra constitución, entonces será esa espada. Gracias por el "amén". Nos pastorea y nos alienta a seguir adelante.

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