El evangelio de Pablo está contenido en Mateo, Lucas, Marcos y Juan y va más allá

El evangelio de Pablo (Ro 16:25) que proclama a Jesucristo, según la revelación dada por Dios a él y que estaba en silencio desde tiempos eternos, ha sido dado a conocer a nosotros en esta era y completado por medio del apóstol. Este evangelio incluye todos los aspectos incluidos en Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
En Mateo podemos ver temas tales como el Reino, los ciudadanos del Reino, Jesucristo como el Salvador-Rey, venido para introducir a los creyentes en Dios para ser ciudadanos del Reino de los cielos (Ap 1:9), para ellos comisionó a Sus discípulos a salir y hacer discípulos a todas las naciones bautizándolas en el nombre del padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28:19), con la autoridad del Rey celestial (Mt 28:18) para que las personas salgan del mundo y sean introducidas en el Espíritu Santo, la realidad del Dios Triuno (1Co 12.13) para ser ciudadanos del Reino.
En Marcos vemos al Señor revelado como el Salvador-Esclavo mandando a los creyentes que salgan a proclamar el evangelio a toda creación (Mr 16:15) para redimir y salvar a los hombres (el centro de la creación) de la vanidad y la esclavitud de la corrupción para venir a disfrutar de la libertad de Su gloria, dentro de la nueva creación (Mr 10:45). En este libro el evangelio predicado hace que las personas de la vieja creación sean constituidas como los miembros de la nueva creación. Aquí el Señor nos sirve al redimirnos y salvarnos para ser devueltos a Dios. En este libro vemos la creación caída, como situación grupal y colectiva.
En Lucas vemos al Señor como el Salvador-hombre. Este hombre perfecto cumple la obra redentora de Dios, como hombre, por medio de Su muerte y resurrección y envía a los discípulos que proclamen a todas las naciones, en Su nombre, el arrepentimiento para el perdón de los pecados para que los hombres caídos sean redimidos y regresen al camino de la paz para disfrutar de la bendición de Dios, preparada de antemano por Él conforme a Su economía eterna (Lc 24:46-47; 1:77-79). En Lucas vemos a los hombres caídos necesitados de la redención de Dios para regresar a la senda de paz.
En Juan vemos la mezcla del Dios Triuno con los creyentes para producir el Cuerpo de Cristo (Jn 20:3). Somos los miembros de Cristo como somos pámpanos en la vid y debemos llevar fruto para la edificación del Cuerpo (Jn 15:16).

Pablo va más allá y su evangelio constituye el evangelio básico. En las epístolas y ministerio de Pablo vemos que la edificación del Cuerpo es el aumento de Cristo y Su expresión. Ambos aspectos alcanzarán Su consumación en la Nueva Jerusalén (Ro 14:17, 8:10, 6, 11, 12:4-5; Ga 5:21, 3:14, 28, 4:19, 6:10, 16; 3:2, 5, 14; Ef 1:3, 7, 1:22-23; 1Co 15:45; 2Co 3:17).

Hoy el evangelio de Dios, la verdad de Dios, Su plan, Su administración, es decir, Su economía ha sido desvelada al hombre. Ya no está en silencio, sino que es conocido. ¡Aleluya! Hoy el Reino está en nosotros y entre nosotros. La expresión y la esfera del Reino es Su iglesia. Amamos la iglesia y necesitamos experimentar Su iglesia, conocerla. ¡Necesitamos abrirnos al Señor para que Él nos revele Su iglesia y la realidad de Su Cuerpo, para ser verdaderamente uno con Él y con el apóstol!

¡Señor, abre nuestros ojos para que veamos la realidad intrínseca de tu iglesia! ¡Anhelamos conocer Tu Cuerpo! ¡Señor, no permitas que estemos estancados sino que vayamos adelante contigo! ¡Gracias por Tu Palabra viviente! ¡Gracias que Tu Palabra es Espíritu y vida! ¡Gracias por nuestra nueva ciudadanía! ¡Despiértanos Señor para seguir creciendo en Ti! ¡Queremos llegar a ser miembros funcionales de Tu Reino! ¡Enséñanos a depender de Ti y a obedecerte de manera apropiada! ¡Gracias que eres nuestro Salvador-Rey-Esclavo-Hombre-Dios, que llevas a cabo nuestra redención y salvación completa, práctica, eficaz y confiable! ¡Gracias por Tu evangelio! ¡Amén!

Lectura adicional:
– Estudio-vida de Gálatas.
– Estudio de Cristalización de la epístola a los romanos.
– Obtener el Nuevo Testamento de estudio versión recobro en español en Torrente de vida España
– Literatura cristiana gratuita en Rhema distribuidores

Somos justificados por la fe en Cristo y llegamos a ser uno con Él

Ayer en la tarde hemos estado reunidos en un hogar con algunos hermanos.  Invocamos juntos el nombre del Señor, oramos juntos, leímos un versículo con mucha oración. ¡Experimentamos un Cristo tan abundante! Al llegar a la reunión nuestra mente estaba llena de preocupaciones y casi no podía estar quieta, divagaba todo el tiempo y nuestra boca hablaba de ellas. Además, estábamos cansados. Nos sentíamos absorbidos y ocupados con malas noticias, pesimismo y planes.

En la reunión no hubo una larga sesión de discursos, ni recibimos la enseñanza teológica de ningún especialista. Nadie nos exigió que debíamos dejar fuera todo esto para asumir nuestra responsabilidad de dedicarnos al Señor. Los hermanos allí sólo estaban orando, alabando al Señor, proclamando al Señor y compartiendo la Palabra. El espíritu de ellos estaba liberado. Su mente puesta en el espíritu era vida y paz. Fuimos capturados y cautivados. Sentimos liberación poco después y ¡todo lo demás cedió! Todas las cosas negativas desaparecieron, no con argumentos y razonamientos, sino al experimentar corporativamente al Señor. ¡El Señor fue real y prevaleciente! Era muy dulce la Palabra y la comunión. Nos abrimos muy ampliamente al Señor y fuimos llenados de Cristo en ese momento. Hablamos la Palabra los unos a los otros. Hubo mucho disfrute y la porción delas Escrituras que compartimos fue abierta. Dios definitivamente nos habló palabras de vida y nuestra muerte desapareció. ¡Aleluya!

Compartimos la semana 9 del avivamiento matutino «Las cuatro grandes columnas del recobro del Señor«. Fuimos muy conmovidos y refrescados por los principios básicos del evangelio que encontramos en la epístola a los Gálatas. El primer principio es que el hombre caído de ninguna manera puede ser justificado por las obras de la ley(Gál 2:16; Hch 13:39). No importa cuánto nos esforcemos, no alcanzaremos justicia mediante estas obras. Nuestro camino de llegar al Señor mediante la ley es un camino sin fin, sin meta.
Siguiendo la pauta de la ley podríamos vagar por siempre sin llegar jamás a experimentar el resultado deseado (Gál 3:11). En cuanto a Dios, nos verá andando en una dirección diferente a Él mismo. Como creyentes no debemos intentar guardar la ley. E hombre sólo será justificado por la fe en Cristo (Gál 2:16). La fe en Cristo denota nuestra unión con Cristo cuando creemos. Esta no es unión intelectual o simbólica sino orgánica, es decir, está firmemente basada en Su misma vida. De hecho la frase «En Cristo Jesús» en este versículo es muy importante. Significa unidos con Él por Su vida; significa que somos uno con Él.
Aquí la preposición griega «εισ», traducida como «en» indica unión (también en Ro 6:3; Gál 3.27; Hch 8:16, 19:5; 1Co 1.13, 15). Un ejemplo de esta unión puede ser el de injertar una rama de una planta en otra diferente. Dos vidas diferentes se injertan y llegan a ser una sola, completamente funcional y viable. Por causa de nuestra unión orgánica con Cristo, Dios
cuenta a Cristo como nuestra justicia,
y Cristo
cuenta todo lo que pertenece a Él como nuestro.

Esta unión es la única base segura y verdadera de nuestra justificación por fe. Explicar la justificación mediante una descripción exterior es muy superficial. Esto nos llevaría simplemente a una comprensión doctrinal. Sólo decir que Él es justo y recto, que está en el trono ante la presencia de Dios y que cuando creemos en Él (este creer muchas veces se entiende como el admitir Su existencia o el presentar argumentos relacionados con su existencia»), entonces Dios considera a Cristo como nuestra justicia, es insuficiente. Necesitamos ser uno con Él al recibirlo y experimentarlo, entonces Dios lo cuenta como nuestra justicia y tal justicia es real para nosotros. ¡Amén!

¡Señor, ten misericordia de nosotros! ¡Queremos experimentar que eres uno con nosotros! ¡Queremos constatarlo disfrutándote en todo lo que eres para nosotros! ¡Anhelamos tocarte, tomarte, recibirte y aplicarte! ¡Llénanos Señor con Tu Persona maravillosa! ¡No queremos la doctrina de  la justificación sino la experiencia de Tu Persona! ¡No estamos desesperados y urgidos por más conocimientos, sino por Ti mismo!  ¡Gracias por Tu justificación! ¡Gracias que hemos creído en* Ti! ¡Gracias que estamos unidos contigo! ¡Gracias que estamos en* Ti y Tú en nosotros! ¡Sigue infundiendo en nosotros Tu preciosidad para que podamos apreciarla verdaderamente! ¡Amén!
Inspirado por la Palabra santa para el avivamiento matutino, semana 9 día 1; basado en el Estudio-vida de Gálatas, Living Stream Ministry.