Un sacerdote sirve por medio de Cristo como realidad de las ofrendas

Un sacerdote sirve por medio de Cristo. Este principio es fundamental. No servimos por medio de nuestras capacidades naturales, o por medio del apoyo familiar, o por medio de nuestras buenas intenciones, ni siquiera por medio de un ideal elevado que tengamos. Servimos por medio de Cristo. Si quitamos a Cristo de la ecuación, nuestro servicio sacerdotal desaparece, espontáneamente se esfuma.

En 1Pedro 2:5

En la primera epístola de Pedro, vemos en el capítulo 2, versículo 5 cuatro entidades o asuntos que son verdaderamente asombrosos: 1) Piedras vivas; 2) edificados como casa espiritual; 3) sacerdocio santo y 4) sacrificios (espirituales) aceptables por medio de Jesucristo. Esto se refiere a nosotros.

Al creer, el Señor viene a nosotros como espíritu vivificante cuando creemos y somos vivificados gradualmente por Él, quien es el sacerdote divino, en Su sacerdocio lleno de vida para vivificarnos y solucionar el problema de la muerte y sus resultados (Ro 8). Ya no somos ladrillos polvorientos, barro con forma, sino piedras de edificación y piedras vivas, vivientes, igual que Cristo. Por medio de la regeneración recibimos la simiente de vida, que crece en nosotros para nuestra transformación de barro en piedras, y piedras vivas. Cuando nosotros los creyentes nos alimentamos de Cristo tomando la leche nutritiva de la Palabra de Dios crecemos en vida y somos edificados (1P 2:52; 1Co 3:9; Ef 2:20-22, 4:16; Col 2:7). El crecimiento tiene como fin la edificación de Su Casa (Gn 28:19, 22; 1Ti 3:15; 1P 4:17).

El sacerdocio santo

Aquí se refiere al grupo de sacerdotes, no a la función u oficio sacerdotal. El sacerdocio santo es la casa espiritual. En el Nuevo Testamento se usan tres palabras griegas con relación al sacerdocio: ierosúne, en He. 7:12, se refiere al oficio sacerdotal; ieratéia, en He. 7:5, se refiere al servicio sacerdotal; y ieráteuma, aquí y en el v. 9, se refiere a la asamblea de los sacerdotes, el cuerpo de sacerdotes, un sacerdocio. El cuerpo coordinado de sacerdotes, constituidos de Cristo es la casa espiritual edificada. Aunque Pedro no dirigió sus dos epístolas a la iglesia, ni usó el término iglesia en este versículo al recalcar la vida corporativa de los creyentes, sí usó las expresiones casa espiritual y sacerdocio santo, para referirse a la vida de la iglesia. No es la vida espiritual vivida de una manera individualista sino de una manera corporativa, la que puede cumplir el propósito de Dios y satisfacer Su deseo. Él desea una casa espiritual que sea Su morada, un cuerpo de sacerdotes, un sacerdocio, para Su servicio. La perspectiva de Pedro con respecto al servicio corporativo de los creyentes en coordinación es la misma que la de Pablo en Ro. 12. Este servicio nace de tres pasos vitales en la vida espiritual: el nuevo nacimiento (v. 2a), el crecimiento en vida al ser nutrido con Cristo (v. 2b) y la edificación con los creyentes.

La mayoría de nuestras Biblias dicen: “edificados como casa espiritual hasta ser un sacerdocio santo” o “casa espiritual y sacerdocio santo” o “casa espiritual, sacerdocio santo”. En cualquiera de los casos lo que la Palabra transmite es que la casa espiritual es el sacerdocio santo. ¿Somos edificados como casa espiritual? ¡Sí! ¿Somos edificados como un sacerdocio santo? ¡Sí! ¿Dios lleva a cabo dos edificaciones paralelas? ¡No! Entonces la casa espiritual es para el sacerdocio santo y el sacerdocio santo es para la casa espiritual. Más claramente, la casa espiritual es el sacerdocio santo y el sacerdocio santo es la casa espiritual. Si la casa espiritual está siendo edificada es que el sacerdocio santo está siendo edificado. Cuando es edificado uno es edificada la otra. La Casa es el sacerdocio y el sacerdocio es la Casa. ¡Aleluya! Esta es una visión asombrosa. Somos liberados cuando Dios quita los velos de nuestros ojos. Recuerdo el himno que dice: “¡Cuando el corazón se vuelve al Señor el velo quitado será!”. Que seamos todos aquellos que no tenemos velos delante de nuestros ojos para ver que la edificación del sacerdocio santo es la única edificación que Dios lleva a cabo hoy.

La casa es espiritual porque es santa, porque el término espiritual denota la capacidad de la vida divina de vivir y crecer. Santo denota la capacidad de la vida divina para separar y santificar. La Casa de Dios subsiste principalmente  por la vida divina, por ello es espiritual. El sacerdocio subsiste principalmente por la naturaleza divina, por eso es santo. ¡Oh, el sacerdocio es santo, no simbólicamente, no ritualmente, sino en realidad, en la vida y naturaleza divinas y santas!

Sacrificios espirituales

Los sacrificios espirituales que los creyentes ofrecen en la era neotestamentaria, que son aceptables (Is. 56:7; Ro. 12:1; 15:16) ante Dios, conforme a la economía de Dios son: (1) Cristo como la realidad de todos los sacrificios de los tipos antiguotestamentarios (Lv 1-7), tales como el holocausto, la ofrenda de harina, la ofrenda de paz, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la transgresión (Lv. 1— 5); (2) los pecadores que son salvos mediante nuestra predicación evangélica, ofrecidos como miembros de Cristo (Ro. 15:16); y (3) nuestro cuerpo, nuestras alabanzas y lo que hacemos para Dios (Ro. 12:1; He. 13:15-16; Fil. 4:18)”. Nosotros como sacerdotes hemos de ejercer nuestro oficio mediante Cristo como la realidad de todas las ofrendas.

Señor, queremos un servicio apropiado para el cumplimiento de Tu propósito. Señor, atráenos a Ti. Necesitamos ir a Ti para tomarte como la realidad de las ofrendas. Nos abrimos a Ti para recibirte. Sigue infundiéndote en nosotros para que Te sirvamos por medio de Ti mismo como la realidad de todas nuestras ofrendas.

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Este post contiene algunos apuntes del autor, en las porciones que ha disfrutado,
en su lectura, oración y estudio de La palabra santa para el avivamiento matutino,
titulada “Estudio de cristalización de Éxodo tomo 2″,
semana 12: “Un reino de sacerdotes”,
disponible en versión kindle aquí, y en versión impresa aquí,
con los versículos señalados y notas correspondientes de la Biblia versión recobro,
disponible para comprar en España aquípublicado por Living Stream Ministry,
además de los libros:

  • El avance del recobro del Señor hoy, caps 1-2
  • El sacerdocio, pág 54, disponibles para leer online aquí.
Referencias en ingles, disponible aquí:
  • The Collected Works of Witness Lee, 1965, tomo 2, págs 455, 459 y 461
  • The Collected Works of Witness Lee, tomo 2, “Functioning in Life as Gifts Given to the Body of Christ, caps 7-8.

Regresar a la normalidad como sacerdotes para ser edificados juntos

¿Qué es un sacerdote?

Un sacerdote, según la revelación pura de la Biblia -de ningún modo en términos tradicionales- es un ser humano normal. Por extensión un creyente normal es uno que vive en el espíritu, como Pablo en Romanos 1:11, sirviendo al Señor allí en adoración. 

Primeramente es alguien que comprende «que el plan de Dios consiste en forjarse en un grupo de personas a fin de que Él pueda ser su vida y ellos puedan llegar a ser Su expresión (1P 2:5,9; Ap 1:6). Si no servimos a Dios, no importa ninguna otra cosa, nuestra persona y acciones son anormales desde la perspectiva de Dios. El estándar es nuestra relación con Dios, la naturaleza de la misma y nuestra posición (5:10).

Por otro lado, un sacerdote no es alguien que trabaja para Dios, sino alguien que “recibe a Dios, que está lleno, saturado impregnado de Dios, y de cuyo interior Dios fluye a fin de que él sea una expresión viva de Dios» (1P 2:5,9). Esto significa que sirve a Dios en su espíritu, siendo vivificado por Dios, completamente guiado por Dios (Ro 1.9; 8:11, Ef 3:16-21;). Nuestro concepto debe cambiar. El verdadero sacerdocio debe ser recobrado.

¿Cómo?

Debemos abrirnos primeramente a Dios. Esto significa que debemos ser plenamente receptivos a Dios. Es seguro que Dios desea entrar. Si nosotros le abrimos las puertas de manera amplia, Él entrará para inundarnos consigo mismo. Hay miles de creyentes que han pasado por esta etapa y pueden -podemos- testificar que cuando nos abrimos a Dios, Él entra en nosotros y somos llenos de Dios, esto desde el punto de vista de Dios es uno de los requisitos para que Él llegue a ser nuestra expresión, es decir, para que nosotros lo lleguemos a expresar. Desde nuestro lado esta es una experiencia superior, maravillosa, indescriptible. No hay logro, cumplimiento, entretenimiento, motivación o actividad que iguale a ser lleno de Dios en cuanto a su plenitud y disfrute.
Una vez que nos abrimos a Dios, somos llenos con Él y completamente impregnados (1Ts 5:23). De este modo somos uno con Dios y somos vestidos de Él exteriormente como poder, sino que en nuestro interior Él lo satura todo (Lc 24:45; Ef 5:18).

Una vez llenos y saturados de Dios…

Así, y de manera espontánea, Él fluirá desde nosotros. ¿No quiere usted ser lleno y saturado con Dios? ¿No anhela que Él fluya de usted? Esto es lo máximo, algo absolutamente satisfactorio y fuera de este mundo. Dios es el creador de todas las cosas y el sostenedor de todas las cosas con la Palabra de Su poder. Este Dios maravilloso es único y eterno, sobrepasa cualquier otra cosa en majestad, poder, excelencia, dulzura y perfecciones.
Este Dios inimitable entró en la humanidad y llegó a ser el Espíritu dador de vida, el otro Consolador, para traer todas las riquezas de Dios a nosotros, a nuestros interior, a nuestra limitada y pequeña aldea humana personal. Este Dios puede llenarnos y sólo necesita que nos abramos a Él y llegar a ser unidos con Él (Ef 6:17). Una vez que esto ocurre, comenzamos a ser edificados con otros en este fluir de vida (Jn 7:38; Ef 2:21-22).

Resultados

FluiráAsí que debemos vivir únicamente por los intereses de Dios y servirle a Él, no trabajando para Él, sino recibiéndole, siendo llenos de Dios. Los intereses de Dios consisten en forjarse en un grupo de personas, un sacerdocio santo y real, como Su morada. Para ello, Él debe llenarnos y fluir desde el interior de nosotros. Así Él llega a ser nuestra vida y nosotros obtenemos Su expresión viva, es decir, expresamos a Dios de manera apropiada.
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Señor, Amamos Tu edificación. Nos abrimos a Ti para ser llenos. Sabemos que puedes y quieres saturarnos contigo. Te alabamos por Tu plan. Revélanos Tu plan aún más. Cuánto te necesitamos. Sabemos que quieres impartirte en el hombre para edificar así Tu morada. Guíanos para que podamos ser los creyentes normales, que te sirven abriéndose a Ti, recibiéndote a Ti, siendo saturados contigo, y siendo revestidos contigo como poder, para que Tu edifiques Tu hogar. Gracias, Señor.
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Ref:
  • El recobro del sacerdocio con miras al edificio de Dios”, semana 2, “La definición de lo que es un sacerdocio”
  • Estudio-vida de Éxodo pág 1408, disponible para leer online aquí.