La cubierta del arca del testimonio representa a Cristo

La cubierta del arca representa a Cristo

El Cristo que pastorea es el Cristo que resplandece y está entronizado entre los querubines (Sal 80:1) es el mismo Cristo que mora en nuestro espíritu. Este Cristo maravilloso está representado por la cubierta del arca, que es equivalente al trono de la gracia donde Dios nos otorga la gracia. El lugar de la propiciación, que es el propiciatorio, la cubierta del arca, representa a Cristo. Debemos tener la visión de que todos los muebles del tabernáculo apuntan a Cristo, y que Cristo es la realidad de todos ellos en Su Persona y Su obra.

  • Cristo es la cubierta de la justa ley de Dios.
  • Cristo es el lugar donde Dios se reúne con Su pueblo (Éxodo 25:22).
  • Cristo es el lugar donde Dios habla con Su pueblo.
  • Cristo es el trono de la gracia de Dios.

Según Romanos 3:25 «Dios ha presentado (a Cristo Jesús) como propiciatorio por medio de la fe en Su sangre, para la demostración de Su justicia, a causa de haber pasado por alto, en Su paciencia, los pecados pasados». De acuerdo con Hebreos 4:16 podemos acercarnos «confiadamente al trono de la gracia, para recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro». Cuando nos acercamos a Cristo nos acercamos al trono de la gracia. ¡Qué gran Cristo tenemos! El trono de la gracia está en el Lugar Santísimo pues es la cubierta del arca. Este lugar increíble es Cristo mismo.

La propiciación es más que un acto

Toda la expiación, que propicia o permite la satisfacción de la justicia y gloria divinas para restaurar nuestra relación con Dios, se realizaba sobre la cubierta del arca, rociando allí sangre de los sacrificios que se hacían en el atrio (Levítico 16:14-16). Allí el sumo sacerdote accedía una vez al año, en representación de la totalidad del pueblo de Dios. Esto cubría los pecados de todos, acercaba Dios al hombre y el hombre a Dios y hacía la paz entre ellos. Este acto ritual antiguotestamentario es real solamente en Cristo. Prefigura claramente a Cristo como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Esta propiciación es un acto, un procedimiento, pero aún más, es Cristo mismo como el lugar y la esfera donde hoy Dios y nosotros nos reunimos, tenemos comunión con Dios y tenemos paz con Dios.

Leamos Hebreos 10:19-22: «Así que, hermanos, teniendo firme confianza para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, entrada que El inauguró para nosotros como camino nuevo y vivo a través del velo, esto es, de Su carne, y teniendo un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos al Lugar Santísimo con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia con la aspersión de la sangre, y lavados los cuerpos con agua pura».

En Hebreo 4:16 Pablo nos comparte la revelación de la cubierta propiciatoria como el trono de la gracia. Así que la cubierta expiatoria es Cristo y es el trono de la gracia, y en Hebreos 10 tenemos que la sangre de Jesús es la sangre vigente y permanente. ¿No es esto maravilloso? El arca es Cristo incluyendo la cubierta. No debemos separar nunca el arca de Cristo

La cubierta del arca era de oro puro y contaba con dos querubines

El arca estaba hecha de madera de acacia recubierta completamente de oro pero la cubierta era de oro puro. Esto es significativo. Representa la naturaleza divina y pura de Cristo.

Referencia:

Estudio-vida de Éxodo,

Disponible en Living Stream Ministry.

Revelación cuádruple de la economía de Dios con respecto a la iglesia en 1 Timoteo 3

Muchos cristianos, cuando se les pregunta acerca del tercer capítulo de la primera epístola a Timoteo dicen que…

«Es un capítulo que trata de las características de los ancianos, los que vigilan en la iglesia, o que es sobre la moralidad de los líderes, o que contiene disposiciones eclesiales, requisitos sacerdotales…»

En cierta medida y cada una de las descripciones, en sus contextos, es cierta, pero no tocan el corazón de la revelación de Dios en esta epístola y en este capítulo. En 1 Timoteo 3 se revela la economía de Dios en cuatro frases «Grande es el misterio de la piedad»; «Dios fue manifestado en la carne»; «la iglesia es la casa del Dios viviente» y «la iglesia es columna y fundamento de la verdad». Aquí vemos la función de la iglesia, ser casa del Dios viviente, y ser columna y fundamento de la verdad.

La iglesia es la casa de Dios. «Casa» se refiere a familia. Casa y familia aquí son lo mismo. La familia de Dios es la casa de Dios. Dios tiene Su casa en la asamblea de los creyentes (Ef 2:19; He 3:6). La realidad de que esta casa es la morada, la habitación de Dios está en nuestro espíritu (Ef 2:22). Tenemos que ejercitar nuestro espíritu para aumentar nuestra capacidad de ir a y permanecer en nuestro espíritu, vivir en él, actuar en él y por él, para que en esta casa, Dios sea manifestado como el Dios viviente.

Hemos de ver que Dios es un Dios viviente. No es una abstracción mental, no es el resultado de una derivación filosófica. No es el Dios tradicional, del cual sabemos por lejanas historias en el Antiguo Testamento. Dios es un Dios viviente y subjetivo. Hemos de tocarlo, contactarlo, experimentarlo y conocerlo en nuestro espíritu para que pueda manifestarse. El Dios morador, de Quien somos familia y habitación, habita en nosotros, quiere manifestarse en nosotros. La familia de Dios, Su casa, es viviente en el Dios viviente, y es viviente porque Él lo es. ¡Aleluya! ¡Proclamemos esto con alegría, triunfalmente! ¡Somos vivientes porque el Dios viviente vive en nosotros! ¡Soy verdaderamente viviente porque el Dios viviente vive en mí! ¡Alabado sea el Señor!

Cuando disfrutamos al Dios viviente en nosotros, Él se manifiesta en nosotros. Cuando la iglesia disfruta y experimenta al Dios viviente, Dios se manifiesta en la iglesia. Por ello, la iglesia es la manifestación del Dios viviente. La iglesia es la manifestación del Dios viviente en la carne. Somos la manifestación del Dios viviente en la carne. Somos la manifestación del Dios viviente no por causa de nuestra carne sino a pesar de ella. ¡Dios se ha manifestado en la carne! Cuando proclamamos esto, estamos anunciando algo acerca de nosotros mismos también». ¡Esto es maravilloso! El hombre en Dios y Dios en el hombre es la maravilla más grande del universo.

La casa de Dios, la iglesia, es columna y fundamento de la verdad. Con esta metáfora se muestra que, como columna sostiene el edificio de Dios, donde habita Dios, y como fundamento, sostiene las columnas. Todo edificio se sostiene sobre un buen fundamento y con fuertes columnas. La verdad, la realidad del Dios Triuno hoy, es sostenida por la iglesia, donde está la realidad del Dios Triuno. Dios yace en Su casa, la iglesia. Esta es la manifestación de Dios en la carne, por ello es columna y fundamento de la verdad. La verdad se sostiene, se valida y es constatable en la realidad de la iglesia. Aquí verdad se refiere a todas las cosas verdaderas acerca de Cristo y la iglesia reveladas en el Nuevo Testamento, según la economía neotestamentaria de Dios. ¡Amén!